/ Un sector marcado por el crecimiento económico y social de un país joven y dinámico

El consumo de moda en México crece año tras año y las expectativas son prometedoras por el cada día mayor interés de los nuevos consumidores. El parón del consumo en Europa, afectado por la reciente crisis y el envejecimiento de su población, ha hecho que muchas marcas del viejo continente se fijen en el joven mercado mexicano, un mercado que desde hace tiempo tiene en su radar el textil de EEUU.
 
Algunas estimaciones hablan de un 8% de crecimiento del mercado mexicano de ropa y calzado entre 2016 y 2020. La decisión en el 2008 de reducir los aranceles de telas a un máximo del 10% para las telas y el 30% para las confecciones, empujó el mercado y disparó la llegada de marcas internacionales. También los distintos tratados de libre comercio firmados entre México y distintos países han facilitado este arribo.
 
Las grandes superficies comerciales que se expanden a lo largo de toda la República Mexicana, son un fiel reflejo de esta situación. Los mexicanos han convertido estos lugares en ejes de la vida social, espacios dónde poder elegir entre una oferta de vanguardia para todo tipo de consumidor, la moda reina en estos templos modernos de consumo y ocio. Los planes de construcción y apertura de más de estas grandes superficies para los próximos años son el mejor indicativo de la gran acogida por parte del cada día más exigente consumidor mexicano.
 
Pero la complejidad del sector en México ofrece variantes fundamentales que deben ser consideradas como las diferencias regionales, los distintos nichos, la influencia del mercado internacional, los vaivenes del peso, la apuesta por tiendas de calle o grandes superficies, la absorción de estéticas y mensajes extranjeros por parte del consumidor autóctono.
 
Tampoco podemos olvidar que México es un país con un importante sector maquilador, con un alto nivel de industrialización y tecnología que acelera los procesos de fabricación y acostumbra al consumidor a la inmediatez que afecta a las antiguos tiempos del negocio textil; los sistemas de producción, los calendarios de temporada, los pedidos que permitían programar, producir y entregar de acuerdo a fechas preestablecidas, ya no funcionan como antes.
 
La implantación de empresas extranjeras en México es imposible sin el análisis de estos y otros factores.